Gotemburgo sin gluten

He ido un fin de semana a Gotemburgo, la segunda ciudad más grande de Suecia, a visitar una amiga que vive allí. Comparto algunos tips para celíacos que espero que te sean útiles si vas de viaje a Gotemburgo. 

Supermercados con productos sin gluten

Supermercados que tienen productos sin gluten en Gotemburgo: Hemköp, Willy’s (mejor calidad-precio), Coop e ICA. En general encontrarás un poco de todo: pan, tostadas, pasta, bollería… ¡Comida no te faltará!

Te recomiendo las marcas Semper y Fria. Además de la zona ‘sin gluten’, mira en la sección de congelados, porque suelen tener también productos sin gluten.

Restaurantes sin gluten

En Suecia por el momento no hay establecimientos acreditados por la Asociación de Celíacos de Suecia y, por este motivo, cuando fui decidí no comer en restaurantes en Gotemburgo. No sabía si sería 100% seguro y, por un finde que estaba fuera de casa, no me quise arriesgar.

Sin embargo, mi amiga que vive allí me recomienda estos restaurantes donde hay opciones sin gluten:

Si vas a estos u otros restaurantes en Suecia, pregunta siempre por la contaminación cruzada. Está ‘de moda’ comer sin gluten, por lo que muchos sitios lo ofrecen, pero no siempre es apto para celiacos.

Tips para comer fuera de casa

Puedes llevar tuppers o bocadillos y comer al aire libre o en mesas de restaurantes. Por ejemplo, mis acompañantes pidieron platos en un restaurante, pero yo me traje mi tupper sin gluten. ¡Tema solucionado!

Te puedes alojar a un apartamento o en un hostal con cocina para poder cocinar allí.

Te pueden ser útiles estas bolsas para tostar el pan sin gluten (también hay para pizzas), especialmente pensadas para celíacos para que las puedas meter a la tostadora o en el horno, evitando la contaminación cruzada.

¡Lleva siempre en tu mochila o bolso snacks sin gluten por si tienes hambre!

¿Qué visitar en Gotemburgo? 

– Da un paseo de relax por el bonito y antiguo barrio Haga, donde encontrarás cafés, tiendas de artesanos, tiendas de souvenirs e incluso pastelerías con rollos de canela gigantes (eso sí, con gluten, para tus acompañantes no celíacos en todo caso).

– Si te gustan los animales nórdicos, visita los alces, los ponis de Gotland, los renos y otros animales en el zoo gratuito que encontrarás en el principal parque de la ciudad: Slottsskogen.

sin gluten en Gotemburgo

– En la plaza Götaplatsen hay uno de los símbolos de la ciudad: la escultura de Poseidón. Alrededor de la plaza hay los principales edificios culturales de la ciudad, como el Museo de Arte (Konstmuseum). ¡Toma nota para ir!

– Haz una ruta a pie por el centro de Gotemburgo, por los barrios de Nordstaden y Inom Vallgraven.

Gotemborg donde comer sin gluten

– Si te apetece tener una vista panorámica de la ciudad, sube hasta Skansen Kronan. Subir las escaleras merecerá la pena.

Viajar a Gotemburgo sin gluten

– Si te enamoran las plantas y la naturaleza, el jardín botánico es una parada imprescindible.

¡Espero que disfrutes de tu viaje a Gotemburgo!

“Si los enfermos celíacos no nos movemos, ¿quién lo hará por nosotros?”, entrevista a Kico Borrás, delegado de la Associación Celíacs de Menorca y creador del podcast 00Gluten

Kico Borrás, de 52 años, es celíaco, delegado voluntario de la Asociación Celíacs de Menorca y creador del podcast 00Gluten. Por lo que conozco de él, puedo decir que es una de esas personas que no esperan sentadas a que las cosas lleguen, sino que toman la iniciativa y las hacen posibles. Kico vive en Maó, Menorca, y es un amante de hacer senderismo, viajar, aprender idiomas e ir al cine. Es ingeniero en Informática actualmente trabaja como asesor docente para la Consellería de Educación y Formación Profesional.

     ¿Cuándo te diagnosticaron celiaquía?

Hace 9 años y medio.

     ¿Qué síntomas tenías?

Diarrea y dolor abdominal. Perdí 5 kilos en pocos meses.

     ¿Tardaron mucho en encontrar el diagnóstico?

Cinco meses. El médico me dio antibióticos para parásitos y no funcionaron. Los primeros análisis no dieron resultados. Seguí insistiendo al doctor. Al final me hizo análisis “de todo” y me diagnosticó celiaquía gracias a los anticuerpos. Muy amablemente me explicó que él no tenía demasiada información sobre esta enfermedad, pero que tampoco me creyera todo lo que encontrara por Internet.

Recuerdo que en diciembre empecé a seguir la dieta sin gluten y a leer libros sobre la celiaquía. Leí que era recomendable hacer una biopsia intestinal para tener un diagnóstico 100% fiable y así se lo comenté a mi médico. Me derivó a la especialista de aparato digestivo del Hospital Mateu Orfila en Menorca. Tuve que volver a introducir el gluten durante las Navidades y fueron las últimas en que comí de todo. En enero me hicieron la biopsia y no hubo dudas de que era celíaco. Preferí que no me sedasen y la hice despierto. Fue desagradable pero rápido.

     Creo que es importante que los pacientes tomemos la iniciativa y nos informemos como hiciste tú. Me siento identificada porque me he encontrado con situaciones similares. ¿Dónde te informaste sobre celiaquía una vez diagnosticado?

La especialista de aparato digestivo del Hospital me dio el contacto de la  Asociación Celíacs de Menorca. Me hice socio rápidamente y empecé a ir a los encuentros anuales y a charlas informativas. De todas formas, mi fuente de información más detallada fue el libro Living Gluten-free for Dummies de Danna Korn.

     ¿Cuándo tardaron a irse los síntomas cuando empezaste la dieta sin gluten?

Mi recuperación fue lenta. Al dejar el gluten no mejoré demasiado hasta que no quité los lácteos. Estuve unos 2 años sin ellos, pero ahora ya puedo volver a comerlos. Recuperé el peso perdido e incluso con el tiempo he cogido algún kilo de más.

     ¿Te cuesta ser estricto siguiendo la dieta sin gluten?

Tengo un buen autocontrol y no me cuesta seguir la dieta excepto si tengo hambre y nada que comer. Nunca he vuelto a comer gluten conscientemente aunque sí a veces por error, mío o ajeno. Desgraciadamente, he comido trazas muchas veces tanto en casa (al principio) como en casa de familiares o restaurantes. Falta mucha formación en este sentido.

     Cuando te diagnosticaron, ¿cómo se lo tomó tu familia? ¿Cómo reaccionaron?

Mi mujer -ahora estoy separado- me apoyó mucho y aprendió a cocinar sin gluten rápidamente. Mis hijos eran pequeños y se adaptaron sin problemas. Al principio hicimos fallos con la contaminación cruzada y con las etiquetas sin gluten por falta de práctica. A mi madre le costó un poco más, pero ahora cocina perfectamente sin gluten.

En comidas familiares más amplias alguna vez he propuesto hacer “la ruleta del gluten”: hacer un sorteo y que a quien le toque, coma como yo. De momento no ha habido voluntarios para probar. A mí me estresan estas comidas familiares por la cantidad de gluten que hay en la cocina y en la mesa.

     Me ha gustado la iniciativa de la “ruleta del gluten” porque permite que la otra persona se ponga en tu piel. Y en casa, ¿cómo organizas tu cocina? ¿Es 100% sin gluten para evitar la contaminación cruzada?

Ahora mismo es 90% sin gluten. Tengo una estantería separada dónde guardo la merienda con gluten de mis hijos (cereales, galletas…) y el bocadillo de desayuno se lo compro en una panadería. En casa no tenemos absolutamente ningún problema. Cuando hay invitados, comen sin gluten como nosotros y les advertimos que les “confiscaremos” el gluten si lo traen. He, he.

     ¿Tienes algún familiar celíaco?

Tengo un sobrino celíaco, de 3 años. Desde el principio avisaron al pediatra que tenían un familiar cercano celíaco. A partir de los 9 meses el niño dejó de crecer e insistieron al pediatra en hacerle las pruebas de celiaquía, pero a este no le pareció conveniente. A los 11 meses empezó a tener diarreas continuas. Coincidió con unas vacaciones y el niño estuvo un mes así. Cuando volvieron le hicieron las pruebas y al año estaba diagnosticado. Lástima que el pediatra no le dio importancia desde el principio. La familia se ha hecho socia de la Asociación Balear de Celíacos. Ahora mi sobrino está tratado por el médico especialista digestivo, come sin gluten y lo tiene todo normalizado y controlado.

Mis dos hijos, de 9 y 11 años, tienen la genética positiva. No son celíacos, pero la pediatra los controla.

     ¿Cómo empezaste a colaborar como voluntario con la Asociación Celíacs de Menorca?

Tenía muy buena relación con el anterior delegado de la Asociación y, coincidiendo con el lanzamiento de mi podcast 00Gluten, me pidió que colaborara. Hice notas de prensa, ayudé con mesas informativas en eventos y participé más activamente en los encuentros anuales dónde los socios nos reunimos y cocinamos juntos. Después de un tiempo me pidió cambiar nuestros roles: empecé a ser el delegado en Menorca y él a ayudarme a mí. Actualmente hay unas 6 o 7 personas que de una forma u otra colaboran con nosotros.

     ¿Ahora cuáles son tus tareas como delegado?

Llevo el día a día de la Asociación junto con los otros voluntarios: gestión económica, divulgación en las redes sociales y la prensa local, ayudar a los socios y nuevos diagnosticados, buscar restaurantes que quieran acreditarse, venta de la lotería de Navidad, organizar encuentros anuales con los socios, etc.

También impulsamos distintos proyectos. Por ejemplo, creamos una Auca sobre la celiaquía muy chula que publicamos en el Diario de Menorca. El texto es del poeta menorquín Ponç Pons y los dibujos del dibujante Dani Triay. Además, actualmente estamos trabajando para impulsar el proyecto “Ferreries Sense Gluten”, un punto de encuentro sin gluten en Menorca. Ferreries es el pueblo con mayor sensibilidad y conocimiento sobre celiaquía en Menorca y creo que con un esfuerzo razonable se puede hacer un paso adelante importante. Tenemos al Ayuntamiento de nuestro lado y varios establecimientos con muchas ganas de avanzar. Espero que en pocos meses empecemos a ver los frutos.

     ¿Por qué es importante para ti ser voluntario y contribuir?

Si los enfermos celíacos no nos movemos, ¿quién lo hará por nosotros? Después de los médicos, somos quienes mejor conocemos la enfermedad y mejor podemos ayudar a los nuevos diagnosticados. Competimos con la desinformación que hay en las redes sociales, falsos expertos de pacotilla y los mitos infundados que se difunden.

     ¿Recomendarías a las personas celíacas que se hagan miembros de una asociación?

Sí, para apoyar nuestra causa. Cuantos más seamos, mejor. También es importante para que tengan información fiable y a quien recurrir en caso de duda. Es muy barato si tenemos en cuenta que la cuota anual es deducible en el IRPF. Sale por menos de 20€ anuales. Muchos celíacos no están asociados y es una pena.

     ¿Cuál es tu principal reivindicación como celíaco?

Que en la sociedad se nos conozca un poco mejor y no tengamos que ir contando nuestra situación cada vez que comemos con alguien. Cuando nos sentamos en una mesa, nuestra salud también depende de que los otros comensales vayan con cuidado para no contaminar nuestra comida.

     ¿Qué cosas te generan frustración?

Las personas poco sensibles. No pido que cocinen para mí, me basta que tengan cuidado de no contaminar la comida y no divulguen ideas erróneas.

     Has mencionado tu podcast 00Gluten. Háblanos de ello.

En el podcast trato temas relacionados con la enfermedad celíaca en formato de entrevista. He hablado con asociaciones de pacientes, enfermos celíacos, padres/madres de celíacos, un deportista, un cocinero, un maestro artesano, una psicóloga, blogueras, etc. ¡Gracias a ellos he podido hacer ya más de 40 episodios!

Empecé en mayo de 2018 porque quería ayudar a divulgar información sobre la enfermedad. Hacía años que seguía varios podcasts y me apeteció probar. Pensaba que como mucho lo haría durante un año o dos, pero ya voy por en la 4ª edición. Aprendo, me lo paso bien y conozco a gente interesante.

     ¿Qué consejo darías a una persona recién diagnosticada?

Es importante que:

  • busque información fiable, tanto en las asociaciones de pacientes como consultando a personas celíacas de su entorno que estén bien informadas.
  • aprenda a cocinar sin trazas de gluten desde el primer día. Es lo que más cuesta.
  • visite casas de otros celíacos para ver cómo lo hacen.
  • busque un libro de cabecera dónde se respondan el máximo de preguntas y dudas que le surjan.
  • involucre a su familia, amigos cercanos y compañeros de trabajo si desayunan o comen juntos.

 

   ¿Te gustaría añadir algo más?

Recomiendo a las personas celiacas que sean pacientes activos y que, ante cualquier duda, pregunten. También que en los restaurantes no den por hecho que es correcto si pone “sin gluten”. Por ejemplo, en una carta de un restaurante ponía que un plato era “sin gluten” pero tenía salsa de soja. Pregunté y, efectivamente, era salsa de soja con gluten. Evidentemente este establecimiento no estaba certificado.

Además, si varios comensales piden el mismo plato, recomiendo esperar a que todos los platos estén servidos y preguntar al camarero si el tuyo es el que han cocinado sin gluten. Puede que en la cocina los hagan diferente y que el camarero no lo tenga en cuenta. Me ha pasado tres o cuatro veces.

 Gracias por entrevistarme y por tu trabajo de divulgación.

– Gracias a ti Kico!

Kico Borrás me entrevistó en su podcast 00Gluten y aquí os dejo la entrevista por si os apetece escucharla. 

Consejos para evitar el desperdicio de alimentos

Hoy se celebra por primera vez el Día Internacional de Concienciación sobre la Pérdida y el Desperdicio de Alimentos.

Si evitas el desperdicio de alimentos no solo ayudarás al planeta y las personas,  ¡también a tu bolsillo! ¡Toma nota!

Datos como para quedarse atónito:

– Se desperdician 1/3 de los alimentosque se producen en el mundo.

– El 38%del consumo total de energía en el sistema alimentario mundial se utiliza para producir alimentos que se desperdician o pierden.

– Un 45%de las frutas y hortalizas se desperdician. ¿Sabías que se necesitan 13 litros de agua para obtener un tomate? ¡Y 50 litros para producir una naranja! Además, hay que tener en cuenta la tierra, las semillas, el trabajo de los agricultores… Al tirar las frutas y verduras, todos estos recursos empleados han sido en vano.

– En el África Subsahariana muchos pequeños agricultores viven con menos de 2 USD al día. Pues bien, las pérdidas de alimentos allí ascienden a 4.000 millones de USD anuales.

¿Qué puedes hacer? Consejos para evitar el desperdicio de alimentos

 

FASE “POR QUÉ COJ… MI DESPENSA ESTÁ A PUNTO DE REVENTAR? ¿CÓMO HE LLEGADO HASTA AQUÍ?”

– Para empezar, respira hondo, ponte manos a la obra y… revisa TODO lo que tienes en la despensa, nevera y congelador. Pon en la parte delantera lo que debes utilizar antes.

– Si tienes mucha comida acumulada en la despensa y el frigorífico, durante una semana, dos o tres dedícate a ‘gastar’ todos esos alimentos que te caducaran pronto y/o que hace mucho que tienes. Seguramente tienes muchos productos que no sueles utilizar en tu día a día. Utilízalos y toma nota para no comprarlos de nuevo hasta que tengas en mente realmente cocinarlos para una receta concreta.

– Toma nota delos productos que ya tienes para no volverlos a comprarcuando vayas al súper. Así evitarás tener en la despensa 50 latas de atún (por decir algo).

FASE “QUÉ BONITO TODO, ¿Y AHORA CÓMO LO MANTENGO?”

– Revisa la despensa y el congelador todos los meses para gastar los productos que caducarán. La nevera, cada semana.

– Acostúmbrate a poner siempre en la parte delantera los productos que caducan antes.

– Puedes planificar los menús de forma semanal y, en función de ello, hacer una lista de la compra (y ceñirte a ella como si tu vida dependiese de ello!).

– ¡Compra solo lo que necesitas realmente! En tu casa vivís 2/3/6… ¡pero no 15!

– Durante tu día a día, cocina y/o congela alimentos como frutas y verduras que veas que pronto se echaran a perder. Por ejemplo, el otro día corté a trocitos pequeños 6 zanahorias y las congelé para cocinarlas más adelante.

– Reutiliza las sobras.

Más consejos aquí.

¿Se te ocurren más ideas? ¡Escríbelas en los comentarios!

La celiaquía en las redes sociales. ¿A qué boggers seguir?

Esta semana he tenido la oportunidad de participar en la charla online “La celiaquía en las redes sociales”, organizada por la Asociación Celíacs de Catalunya, junto con las bloggers La espía celíaca, Cap plat amb blat, Glutoniana y Celíaca de repente.

Comparto algunos temas tratados, en los que todas hemos coincidido:

  • Si tienes un blog, eres responsable del contenido que publicasy debes hacerlo con responsabilidad, especialmente si tratas temas vinculados con la salud, como es la celiaquía y la sensibilidad al gluten/trigo. Lamentablemente, no todo el mundo lo tiene en cuenta.

 

  • Por ello, los propios usuarios cuando consumen contenido en Internet, antes de creer a pies juntillas lo que les dice un/a blogger o influencer simplemente porque tiene muchos seguidores, es importante que se aseguren que el contenido que publica es veraz y responsable. ¿Cómo lo pueden hacer en el caso de la celiaquía?
    • Consultando antes webs de asociaciones de pacientes como Celíacs de Catalunya, Celíacos de Madrid, la Federación de Asociaciones de Celíacos de España
    • Consultando Webs Médicas Acreditadas (WMA). Todas estas webs tienen contenido verificado por profesionales médicos y se pueden distinguir porque llevan este logo. 
    • Consultando un médico especialista.
    • Consultando un dietista-nutricionista especializado en celiaquía.
    • Verificando que el mensaje que transmiten los bloggers/influencers coincide con el que dan las asociaciones y los profesionales de la salud especializados en celiaquía.

 

  • Hay que tener especialmente cuidado cuando se va restaurantes que se recomiendan en las redes sociales indicando que son seguros. No porque lo indique un blogger/influencer es así. Es importante verificar que los establecimientos estén acreditados por las Asociaciones de celíacos.

 

  • Cuando se consulta el contenido en un blog, es importante tener presente la fecha del artículo. Puede que sea de hace cinco años y la información esté desactualizada.

 

¡Espero que este pequeño resumen os sea de utilidad! La charla entera está disponible gratuitamente para todos los socios de Celíacs de Catalunya. Si vives en Catalunya, te puede interesar conocer que la Asociación ofrece una visita de asesoramiento gratuita a personas recién diagnosticadas.

La alimentación intuitiva

La primera vez que oí a hablar de la alimentación intuitiva (intuitive eating) fue a través de la nutricionista Abbey Sharp en su canal de Youtube. Ella explicó que el concepto de alimentación intuitiva se remonta en 1995, cuando las nutricionistas Evelyn Tribole y Elyse Resch escribieron el libro Intuitive eating (La dieta intuitiva).

Antes de seguir debo aclarar, dado que en este blog trato temas sobre celiaquía y sensibilidad al gluten, que el libro hace referencia a las dietas que se hacen por decisión propia (para perder peso, para mejorar la alimentación…) y no entra en este ámbito la dieta sin gluten, que las personas celíacas deben seguir sí o sí por prescripción médica y por salud.

Lo que me gusta del concepto de la alimentación intuitiva es que dejamos de hacer dieta de una vez por todas y, en vez de eso, escuchamos a nuestro cuerpo. ¿Tenemos hambre emocional? ¿Comemos sin tener hambre solo porque toca? ¿Nos terminamos todo el plato porque así nos lo han enseñado aunque después estemos demasiado llenos? ¿Tenemos hambre pero no comemos porque estamos haciendo dieta? ¿Después de un período de dieta y restricciones, nos damos un atracón? No sé a ti, pero a mí todas estas cosas me han pasado y cuando empiezas a escuchar tu cuerpo te das aún más cuenta de ello.

Si te llama atención el concepto de la alimentación intuitiva, las autoras del libro explican que se basa en estos 10 pilares:

Antes de empezar, las nutricionistas dejan claro que en caso de padecer trastornos alimentarios primero se debe hacer un tratamiento con profesionales hasta que los pacientes estén bien y puedan volver a confiar en su cuerpo, y entonces ya sí que podrán aplicar los principios de la alimentación intuitiva.

1.Rechaza la mentalidad de hacer dieta. Decide que no hacer dieta nunca más en tu vida. Las nutricionistas mencionan numerosos estudios que indican que hacer dieta, en vez de ayudar a perder peso, a largo plazo hace el efecto contrario. Además, en algunos casos potencia los desordenes alimentarios.

  • El hecho de restringir ciertos alimentos durante un período de tiempo hace que, cuando terminemos la dieta o nos la saltemos un día, nos demos un atracón de esos alimentos ‘prohibidos’.
  • Además, surge el efecto ‘qué más da’ (what the hell). Cuando hacemos dieta pero comemos un alimento que nos hemos prohibido, pensamos ‘ahora ya qué más da’ y comemos más, y mucha más cantidad la que habríamos comido si no lo hubiéramos restringido.
  • Hacer dieta produce el efecto de ‘La última cena’. Es decir, el día o días antes de empezar la dieta comemos un montón de alimentos ‘prohibidos’, ya que después no los podremos comer.
  • Todo este proceso es cíclico, al iniciar y terminar dietas.

2. Honra a tu hambre. Escuchemos nuestro cuerpo y comamos cuando nos lo pida. De esa forma, estaremos satisfechos y habrá muchas menos probabilidades de que nos demos un atracón de comida.

3. Reconcíliate con los alimentos. Descartemos la idea de que ciertos alimentos son “buenos” o “malos”. Aceptemos que podemos comer los que queremos. Al principio la idea de comer sin restricciones nos puede dar miedo y podemos pensar que comeremos incontrolablemente, pero no será así, la clave está en escuchar a nuestro cuerpo.

Además, si nos escuchamos, notaremos que ciertos alimentos nos sientan mejor que otros. Por ejemplo, si comemos una pizza con salsa picante entera para cenar quizá después estaremos muy llenos y tendremos sed toda la noche. Esto nos da indicaciones que quizá debemos comer menos cantidad (hasta que estemos satisfechos, no súper llenos), y quizá debemos optar por comer pizza más pronto o bien con otros ingredientes que nos den menos sed.

4. Reta al policía de la alimentación. Di que ‘no’ a los pensamientos de tu mente que te dicen que eres “bueno” por comer cierta cantidad de calorías y “malo” porque te has comido un trozo de tarta.

5. Siente cuándo estás lleno. Escucha tu cuerpo cuando te dice que ya no tienes más hambre. Observa los signos que te muestran que estás confortablemente lleno.

La alimentación intuitiva se basa en que escuchemos nuestro cuerpo, comamos cuando tengamos hambre, comamos alimentos placenteros tanto para el paladar como para satisfacer las necesidades nutricionales de nuestro cuerpo– y dejemos de comer cuando estemos satisfechos.

6. Descubre el factor de satisfacción. Come con placer, en un entorno apetecible y siendo consciente de lo que comes.

7. Lidia con tus emociones sin usar la comida. Aprende cuándo tienes hambre emocional y lidia con tus emociones de otra forma que no sea a través de la comida.

8. Respeta a tu cuerpo. Acepta tu genética y no esperes tener el canon de belleza que establece la sociedad, que muchas veces no es realista ni saludable.

9. Ejercicio. Nota la diferencia. En vez de hacer ejercicio con el objetivo de adelgazar (por ejemplo), cambia de mentalidad y piensa en moverte más y hacer un deporte que te guste. Simplemente disfrútalo sin presiones.

10. Honra tu salud. Nutrición amable. Es importante que, una vez rechazada la mentalidad de dieta, estemos bien informados de las cualidades nutricionales de los alimentos y de los beneficios que aportan a nuestra salud para tomar decisiones savias en este sentido. Si, por ejemplo, nos apetece una tostada con mermelada, podemos preparar la mermelada en casa sin azúcar añadido o bien comprarla, y que esté igual de buena que otra que sí lleva azúcar añadido. No habrá sentimiento de privación, simplemente habremos tomado la decisión nutricionalmente más sabia y mejor para nuestra salud.

Si te ha parecido interesante el concepto de la alimentación intuitiva, puedes leer el libro mencionado y también consultar esta web.

Cómo ahorrar comiendo sin gluten

Una persona celíaca o sensible al gluten gasta 935€ más al año en la cesta de la compra, según el informe de precios de FACE 2019. Eso se debe a que los productos específicos sin gluten (pan, pasta, bollería…) son mucho más caros que los que llevan gluten. Entonces, ¿cómo podemos gastar menos? Te doy algunos consejos que puedes aplicar semana a semana y marcarán la diferencia a lo largo del año.

        1. Compra alimentos de temporada. En vez de pegar en tu nevera ese papel con una dieta para adelgazar que empiezas los lunes y nunca terminas, ¿por qué no un te imprimes un calendario con los alimentos de temporada y lo pones en tu frigorífico o en un sitio visible en tu cocina? Lo puedes cambiar mes a mes y, de esta forma, cuando vayas a comprar te será fácil recordar qué alimentos son de temporada –y más baratos–.

        2. Opta por los alimentos de proximidad. Por mucho que esté de moda el aguacate –y esté muy bueno, no lo negaremos– prioriza los productos de proximidad. Como indica la guía Pequeños cambios para comer mejor, comprar alimentos de proximidad “ayudará a la economía local, al desarrollo rural y del territorio, a la vinculación de los ámbitos rural y urbano y a la reducción de la contaminación derivada del transporte”. Por cierto, si quieres llevar una alimentación más sana y sostenible, te recomiendo leer esta guía.

        3. Compra más alimentos enteros y menos procesados. De hecho, una de las claves para ahorrar comiendo sin gluten es esta y me di cuenta de ello cuando hice el reto 21 días comiendo sin gluten y real food. Tiene todo el sentido del mundo porque lo que encarece la compra de las personas celíacas son los alimentos procesados y sin gluten: magdalenas, pan, galletas… Si no consumes estos alimentos o en menor cantidad, gastas menos. Además, ganas salud.

        4. Cocina en casa. Si compro el pan sin gluten hecho me cuesta unos 6€, mientras que si lo hago en casa, menos de 3€. Claro que hay que sumarle el tiempo que le dedico y el uso del horno, pero es que el pan sin gluten que yo preparo además es mucho más sano y no tiene mil ingredientes sino tres. Otro ejemplo, si hago un bizcocho sin gluten en casa me cuesta menos de la mitad que si lo compro hecho. ¡Y así con todo! Aquí te doy mil ideas de recetas de repostería sin gluten. ¡Saca el delantal y ponte manos a la obra!

        5. Evita el desperdicio de alimentos. En el año 2018 los hogares españoles desperdiciamos 1.339 millones de kilos o litros de alimentos o bebidas, según los datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. ¡Más de mil millones! El 46% eran frutas, verduras y hortalizas. ¿Cómo puedes evitar este desperdicio de alimentos? Planifica:

  • Prepara un menú semanal (ten en cuenta los alimentos que ya tienes en la despensa y debes gastar).
  • Haz una lista de la compra teniendo en cuenta ese menú.
  • Compra los alimentos de la lista, evitando comprar otros para que no tengas exceso de comida.
  • Cocina los platos del menú y utiliza antes los alimentos que veas que se pondrán malos en poco tiempo.
  • Cómetelos, claro. ¡Que no se desperdicie el tupper en la nevera!

        6. Aprovecha los descuentos. A lo largo del año las marcas lanzan distintos descuentos, ¡tenlo presente! En mayo, como es el mes del celíaco, muchas marcas lanzan ofertas. También durante el Black Friday y el Cyber Monday (que se acercan, por cierto). Además, a veces las asociaciones de celíacos ofrecen descuentos a sus asociados. Por ejemplo, yo utilizo los de la Asociación Celíacs de Catalunya. Si eres de otra asociación, ¿ya te has fijado si puedes obtener descuentos?

¿Se te ocurren más ideas para ahorrar en la cesta de la compra sin gluten? Escríbelas en un comentario, ¡nos serán de utilidad a tod@s!