“La información es poder”, entrevista a Martina Latorre, autora del blog ‘La espía celíaca’

Martina Latorre, de 32 años, es celíaca, vive en Barcelona y es la autora del blog La espía celíaca. Le encanta viajar, ver series o películas y también crear contenido para el blog y las redes sociales. En esta entrevista nos abre una ventana a su vida y nos explica cómo fue su diagnóstico, por qué lo pasó mal siendo celíaca durante la adolescencia y qué le impulsó a empezar su blog.

– ¿Cuándo te diagnosticaron celiaquía?

– Soy celíaca desde nacimiento. Mis síntomas surgieron cuando me empezaron a introducir las papillas. Me diagnosticaron en 1990, cuando tenía dos años.

– ¿Qué síntomas tenías?

– Según cuentan mis padres, tenía los brazos muy delgados, distensión abdominal y la barriga tan hinchada que incluso tenía el ombligo salido, cuando en realidad yo no lo tenía así. Las deposiciones eran amarillentas y muy pastosas. Tenía ferropenia y estaba apática. Mi madre siempre me explica que solía estar irritable, me enfadaba, lloraba…, y claro, era porque me encontraba mal.

– ¿Fue fácil el diagnóstico?

– Por un lado fue difícil, ya que al principio mi pediatra de cabecera descartó que fuera celíaca porque dijo que no había muchos casos y era poco probable. También dijo que ya me operarían el ombligo salido cuando fuera mayor.

Pero por otro lado fue fácil, porque cuando mis padres decidieron no volver a ese pediatra, a mi madre una amiga le recomendó que fuera de forma privada al Dr. Josep Maria Corretger, ya que tenía muy buen ojo clínico. El Dr. Corretger era jefe del servicio de especialidades del Hospital Clínic – Sant Joan de Déu. Nada más entrar en su consulta, al verme dijo “esta niña es celíaca”. Pidió que me hicieran las pruebas correspondientes.

– ¿Qué pruebas te hicieron?

– En ese momento (1990) el proceso de diagnóstico era diferente al actual y mucho más largo. En mi caso, me hicieron una primera biopsia intestinal, me dijeron que era celíaca y que siguiera la dieta sin gluten durante un tiempo (creo que fue durante un año). Después me hicieron otra biopsia para ver cómo estaban mis vellosidades intestinales. Me volvieron a introducir el gluten en la dieta y, pasado un tiempo, me hicieron una tercera biopsia. Si entonces las vellosidades intestinales estaban dañadas, se confirmaba el diagnóstico.

Actualmente ya no se hace así. De hecho, me parece un calvario para los niños celíacos por la gran cantidad de pruebas invasivas que se hacían y por el malestar que puede suponer ingerir gluten cuando se es celíaco.

– Creo que tu testimonio muestra lo mucho que se ha avanzado en el diagnóstico de celiaquía los últimos años. ¿Notaste un gran cambio al dejar de comer gluten?

– Sí, tuve una gran mejoría. Los síntomas se fueron paulatinamente al dejar de comer gluten. Ah, y obviamente al seguir la dieta sin gluten bajó la distensión abdominal, por lo que mi ombligo dejó de estar salido y ¡tachán: pasó a ser un ombligo normal! 🙂

– ¿Cómo reaccionaron tus padres ante el diagnóstico?

– Después de ver el malestar que yo tenía, ¡para mis padres fue un alivio saber qué me pasaba! Inmediatamente intentaron informarse y hacer las cosas bien.

 – ¿Cómo se informaron?

– Les dieron un papel -¡aún lo tengo!- en el que ponía “Alimentos comunes que contienen gluten” y una lista resumida de estos grupos de alimentos. También les dirigieron a la asociación de celíacos de mi zona, la Associació Celíacs de Catalunya, quienes más informaron a mis padres.

– ¿Les costó adaptarse a cocinar sin gluten para ti?

Lo que más les costó fue ir a comprar, ya que tenían que ir arriba y abajo con el librito de la Associació Celíacs de Catalunya, donde salían los productos aptos, ya que antes no había prácticamente ningún producto etiquetado sin gluten, a excepción de los productos específicos para celíacos, claro.

Y por lo que se refiere a contaminación cruzada, no sé si es que antes este aspecto se desconocía o que ellos no absorbieron bien toda la información que se les proporcionó, pero cuando yo era pequeña no la tenían en cuenta. Al cabo de los años supimos que se debía tener en cuenta y, obviamente, se aplicó a la hora de cocinar mi comida sin gluten.

– Ahora de mayor, ¿cómo organizas tu cocina en casa? ¿Es 100% sin gluten para evitar la contaminación cruzada?

Vivo con mi pareja y el 90% de los alimentos que hay en casa son sin gluten. Él se ha amoldado muy fácilmente a mí y tengo la suerte de que no suele acompañar las comidas con pan.

– ¿Tienes algún familiar celíaco?

No.

– ¿Haces seguimiento médico?

– A través de mi mutua me hacen las analíticas correspondientes de forma anual. Cuando era pequeña me controlaban en el Hospital Sant Joan de Déu.

– Sé que la adolescencia fue un momento difícil para ti en el seguimiento de la dieta sin gluten. ¿Nos puedes hablar de ello? Quizá haya otros adolescentes celíacos que se sientan identificados.

Es un tema complicado de tratar y, antes de explicarlo, creo que hay que decir lo típico que sale en la tele de “no lo hagan en sus casas” pero, bromas aparte, es un tema serio.

Cuando tenía 15-16 años no había la gran cantidad de productos sin gluten que hay ahora ni la cantidad de establecimientos aptos para celíacos que tenemos hoy en día. Tenía la edad de salir con mis amigos y comer fuera, y empecé a comer gluten poco a poco. Primero al salir del instituto, cuando acompañaba a mis amigos a comprar la típica pasta para merendar en la panadería de al lado. La tentación era difícil de aguantar. Después, al ver que aparentemente no tenía síntomas, fui a más, hasta tal punto de ir a cenar con mis amigos a un restaurante y ni siquiera identificarme como celíaca: comía croquetas, pizza, bocatas… En fin, una barbaridad para cualquier persona celíaca. En casa, delante de mis padres, seguía la dieta sin gluten, pero fuera de casa, no. Obviamente, ahora mirando atrás me arrepiento muchísimo, pero en ese momento yo no era consciente del daño que hacía a mi salud. Retrocedería en el tiempo para cambiar mi conducta si pudiera.

Uno de mis grandes fallos fue la falta de información, algo que fui mejorando muchísimo con el paso de los años. Y hay que decir que la rebeldía propia de la edad tampoco ayudó. Mis padres me avisaban y me decían que una persona celíaca lo era para toda la vida, pero tengo mucho carácter y, como muchos adolescentes, hacía oídos sordos.

– Creo que es muy interesante escuchar tu caso porque, además, sé de buena tinta que ahora eres una persona súper estricta siguiendo la dieta sin gluten. ¿Cómo te concienciaste de la importancia de seguir bien la dieta? ¿Cómo cambiaste de chip?

Pues, realmente, creo que el cambio de chip fue más bien por madurar y tener cada vez más información sobre la enfermedad.

Los síntomas de un celíaco pueden ir cambiando a lo largo de la vida. De pequeña era sintomática, pero al llegar a la adolescencia mis síntomas externos fueron cambiando y pasé a ser asintomática. Como se sabe, a pesar de no tener síntomas externos, se produce daño intestinal interno. Como he comentado, me faltó bastante información, ya que desconocía por completo que se podía producir ese cambio de síntomas y hasta llegué a dudar de mi diagnóstico porque, como fue hace muchos años, pensé: “¿y si se equivocaron?”. Total, que fui a mi doctora de cabecera y se lo expliqué. Me hizo las pruebas correspondientes y, cuando tuvo los resultados, tiró el papel encima de la mesa y me dijo: “¡celíaca!”. Entonces no me quedó otra opción que recapacitar, tomármelo en serio y hacer las cosas bien.

– Como bien dices, es importante saber que, aunque no tengas síntomas externos, se atrofia el intestino y ello a largo plazo puede causar graves complicaciones de salud (infertilidad, osteoporosis, linfoma intestinal…). ¿Qué consejo darías a los adolescentes celíacos que puedan estar pasando por un proceso similar al que tú viviste?

 – El consejo principal es que no vale la pena comer con gluten. Con el tiempo se darán cuenta de las consecuencias negativas que provoca en su salud.

Por un lado, los tiempos han cambiado, ahora hay más sitios aptos para celíacos y es más fácil salir a comer fuera de casa con los amigos. Por otro lado, si la gente de tu alrededor ve que te saltas la dieta sin gluten, cuando recapacites y quieras hacer las cosas correctamente, te costará mucho más reeducar a esa gente y hacerles entender que “por un poco sí que pasa”.

¡También es importante saber elegir de quién nos rodeamos! Si te rodeas de gente que no es empática con tu problemática, si puedes, ¡evítala! Intentar ir con aquellas personas que te aporten, te respeten, te hagan sentir cómodo, que no les importe ir al restaurante que tú eliges, que se pidan tapas sin gluten para poder picar todos, etc. Sé que es difícil, pero, con los años, aprendes a elegir y prefieres ir a comer con gente que te hace pasar un rato agradable.

– Es un buen consejo. Al final, si a tus amigos no les importa tu salud y no hacen ningún esfuerzo para incluirte, eso ya te está diciendo mucho de la relación que tienes con ellos en todos los sentidos. ¿Qué crees que puede ayudar a los jóvenes –y no tan jóvenes- a seguir la dieta sin gluten de forma estricta?

¡La información es poder! Conocer todos los sitios aptos para celíacos de la zona en la que viven creo que les puede ayudar mucho a la hora de decidir dónde ir a comer con los amigos. De esta forma, pueden ser los primeros en proponer el sitio y argumentar los motivos. Por ejemplo: “¿qué os parece si vamos a este sito? Me han hablado muy bien y yo puedo comer sin gluten con seguridad”.

– ¡Háblame de tu blog La espía celíaca! ¿Cuándo lo empezaste y por qué?

– Hace 4 años. Quería compartir información y facilitar la vida al resto de celíacos, en la medida que me es posible, claro.

¿Qué temas tratas? 

– Comparto reviews detalladas de restaurantes y guías de viaje. Hay mucho trabajo detrás y tengo muchos posts pendientes porque me falta tiempo para tenerlo al día, ya que lo hago de forma altruista.

En redes sociales, especialmente en Instagram, comparto un poco de todo: fotos sobre platos de los restaurantes a los que he ido, doy mi opinión sobre productos (algunos los compro, otros me los envían las marcas), muestro platos que he cocinado, etc.

– ¿Cuál es tu principal reivindicación como celíaca?

– Realmente, lo que quieren todos los celíacos: ¡la bajada de precios, por supuesto! Pero, además, es clave la acreditación de nuevos establecimientos aptos para celíacos por parte de las asociaciones de celíacos. Creo que el problema que tuve en la adolescencia se podría haber evitado si hubiera habido una buena oferta de establecimientos sin gluten y, por lo tanto, lucho para que no se den situaciones como las que viví. La verdad es que me alegro cada vez que veo que la Asociación Celíacs de Catalunya anuncia un nuevo restaurante acreditado. De hecho, estoy muy implicada con la Asociación y les voy pasando el “chivatazo” de establecimientos que en redes sociales se ofertan como sin gluten pero que no están acreditados, para que les contacten por si se quieren acreditar (la Associació Celíacs de Catalunya acredita de forma gratuita). Creo que la oferta sin gluten es fundamental para poder viajar, socializar, vivir el día a día en tu ciudad, etc.

– ¿Formas parte de una Asociación de celíacos? ¿Recomendarías a las personas celíacas que formen parte de una?

Sí, formo parte de Celíacs de Catalunya. Creo que estar asociado es fundamental para cualquier celíaco, ya que son quienes te darán información veraz sobre la enfermedad celíaca, asesoramiento, te informan de todos los cambios normativos que hay respecto al etiquetado, las altas y bajas de establecimientos acreditados, se encargan de formar a estos establecimientos para que podamos comer con seguridad, defienden y reivindican nuestros derechos ante las instituciones pertinentes, nos ofrecen descuentos en productos sin gluten… ¡y un sinfín de cosas!

– ¿Quieres añadir algo más?

¡Mil gracias!

– ¡A ti!

Gotemburgo sin gluten

He ido un fin de semana a Gotemburgo, la segunda ciudad más grande de Suecia, a visitar una amiga que vive allí. Comparto algunos tips para celíacos que espero que te sean útiles si vas de viaje a Gotemburgo. 

Supermercados con productos sin gluten

Supermercados que tienen productos sin gluten en Gotemburgo: Hemköp, Willy’s (mejor calidad-precio), Coop e ICA. En general encontrarás un poco de todo: pan, tostadas, pasta, bollería… ¡Comida no te faltará!

Te recomiendo las marcas Semper y Fria. Además de la zona ‘sin gluten’, mira en la sección de congelados, porque suelen tener también productos sin gluten.

Restaurantes sin gluten

En Suecia por el momento no hay establecimientos acreditados por la Asociación de Celíacos de Suecia y, por este motivo, cuando fui decidí no comer en restaurantes en Gotemburgo. No sabía si sería 100% seguro y, por un finde que estaba fuera de casa, no me quise arriesgar.

Sin embargo, mi amiga que vive allí me recomienda estos restaurantes donde hay opciones sin gluten:

Si vas a estos u otros restaurantes en Suecia, pregunta siempre por la contaminación cruzada. Está ‘de moda’ comer sin gluten, por lo que muchos sitios lo ofrecen, pero no siempre es apto para celiacos.

Tips para comer fuera de casa

Puedes llevar tuppers o bocadillos y comer al aire libre o en mesas de restaurantes. Por ejemplo, mis acompañantes pidieron platos en un restaurante, pero yo me traje mi tupper sin gluten. ¡Tema solucionado!

Te puedes alojar a un apartamento o en un hostal con cocina para poder cocinar allí.

Te pueden ser útiles estas bolsas para tostar el pan sin gluten (también hay para pizzas), especialmente pensadas para celíacos para que las puedas meter a la tostadora o en el horno, evitando la contaminación cruzada.

¡Lleva siempre en tu mochila o bolso snacks sin gluten por si tienes hambre!

¿Qué visitar en Gotemburgo? 

– Da un paseo de relax por el bonito y antiguo barrio Haga, donde encontrarás cafés, tiendas de artesanos, tiendas de souvenirs e incluso pastelerías con rollos de canela gigantes (eso sí, con gluten, para tus acompañantes no celíacos en todo caso).

– Si te gustan los animales nórdicos, visita los alces, los ponis de Gotland, los renos y otros animales en el zoo gratuito que encontrarás en el principal parque de la ciudad: Slottsskogen.

sin gluten en Gotemburgo

– En la plaza Götaplatsen hay uno de los símbolos de la ciudad: la escultura de Poseidón. Alrededor de la plaza hay los principales edificios culturales de la ciudad, como el Museo de Arte (Konstmuseum). ¡Toma nota para ir!

– Haz una ruta a pie por el centro de Gotemburgo, por los barrios de Nordstaden y Inom Vallgraven.

Gotemborg donde comer sin gluten

– Si te apetece tener una vista panorámica de la ciudad, sube hasta Skansen Kronan. Subir las escaleras merecerá la pena.

Viajar a Gotemburgo sin gluten

– Si te enamoran las plantas y la naturaleza, el jardín botánico es una parada imprescindible.

¡Espero que disfrutes de tu viaje a Gotemburgo!

“Si los enfermos celíacos no nos movemos, ¿quién lo hará por nosotros?”, entrevista a Kico Borrás, delegado de la Associación Celíacs de Menorca y creador del podcast 00Gluten

Kico Borrás, de 52 años, es celíaco, delegado voluntario de la Asociación Celíacs de Menorca y creador del podcast 00Gluten. Por lo que conozco de él, puedo decir que es una de esas personas que no esperan sentadas a que las cosas lleguen, sino que toman la iniciativa y las hacen posibles. Kico vive en Maó, Menorca, y es un amante de hacer senderismo, viajar, aprender idiomas e ir al cine. Es ingeniero en Informática actualmente trabaja como asesor docente para la Consellería de Educación y Formación Profesional.

     ¿Cuándo te diagnosticaron celiaquía?

Hace 9 años y medio.

     ¿Qué síntomas tenías?

Diarrea y dolor abdominal. Perdí 5 kilos en pocos meses.

     ¿Tardaron mucho en encontrar el diagnóstico?

Cinco meses. El médico me dio antibióticos para parásitos y no funcionaron. Los primeros análisis no dieron resultados. Seguí insistiendo al doctor. Al final me hizo análisis “de todo” y me diagnosticó celiaquía gracias a los anticuerpos. Muy amablemente me explicó que él no tenía demasiada información sobre esta enfermedad, pero que tampoco me creyera todo lo que encontrara por Internet.

Recuerdo que en diciembre empecé a seguir la dieta sin gluten y a leer libros sobre la celiaquía. Leí que era recomendable hacer una biopsia intestinal para tener un diagnóstico 100% fiable y así se lo comenté a mi médico. Me derivó a la especialista de aparato digestivo del Hospital Mateu Orfila en Menorca. Tuve que volver a introducir el gluten durante las Navidades y fueron las últimas en que comí de todo. En enero me hicieron la biopsia y no hubo dudas de que era celíaco. Preferí que no me sedasen y la hice despierto. Fue desagradable pero rápido.

     Creo que es importante que los pacientes tomemos la iniciativa y nos informemos como hiciste tú. Me siento identificada porque me he encontrado con situaciones similares. ¿Dónde te informaste sobre celiaquía una vez diagnosticado?

La especialista de aparato digestivo del Hospital me dio el contacto de la  Asociación Celíacs de Menorca. Me hice socio rápidamente y empecé a ir a los encuentros anuales y a charlas informativas. De todas formas, mi fuente de información más detallada fue el libro Living Gluten-free for Dummies de Danna Korn.

     ¿Cuándo tardaron a irse los síntomas cuando empezaste la dieta sin gluten?

Mi recuperación fue lenta. Al dejar el gluten no mejoré demasiado hasta que no quité los lácteos. Estuve unos 2 años sin ellos, pero ahora ya puedo volver a comerlos. Recuperé el peso perdido e incluso con el tiempo he cogido algún kilo de más.

     ¿Te cuesta ser estricto siguiendo la dieta sin gluten?

Tengo un buen autocontrol y no me cuesta seguir la dieta excepto si tengo hambre y nada que comer. Nunca he vuelto a comer gluten conscientemente aunque sí a veces por error, mío o ajeno. Desgraciadamente, he comido trazas muchas veces tanto en casa (al principio) como en casa de familiares o restaurantes. Falta mucha formación en este sentido.

     Cuando te diagnosticaron, ¿cómo se lo tomó tu familia? ¿Cómo reaccionaron?

Mi mujer -ahora estoy separado- me apoyó mucho y aprendió a cocinar sin gluten rápidamente. Mis hijos eran pequeños y se adaptaron sin problemas. Al principio hicimos fallos con la contaminación cruzada y con las etiquetas sin gluten por falta de práctica. A mi madre le costó un poco más, pero ahora cocina perfectamente sin gluten.

En comidas familiares más amplias alguna vez he propuesto hacer “la ruleta del gluten”: hacer un sorteo y que a quien le toque, coma como yo. De momento no ha habido voluntarios para probar. A mí me estresan estas comidas familiares por la cantidad de gluten que hay en la cocina y en la mesa.

     Me ha gustado la iniciativa de la “ruleta del gluten” porque permite que la otra persona se ponga en tu piel. Y en casa, ¿cómo organizas tu cocina? ¿Es 100% sin gluten para evitar la contaminación cruzada?

Ahora mismo es 90% sin gluten. Tengo una estantería separada dónde guardo la merienda con gluten de mis hijos (cereales, galletas…) y el bocadillo de desayuno se lo compro en una panadería. En casa no tenemos absolutamente ningún problema. Cuando hay invitados, comen sin gluten como nosotros y les advertimos que les “confiscaremos” el gluten si lo traen. He, he.

     ¿Tienes algún familiar celíaco?

Tengo un sobrino celíaco, de 3 años. Desde el principio avisaron al pediatra que tenían un familiar cercano celíaco. A partir de los 9 meses el niño dejó de crecer e insistieron al pediatra en hacerle las pruebas de celiaquía, pero a este no le pareció conveniente. A los 11 meses empezó a tener diarreas continuas. Coincidió con unas vacaciones y el niño estuvo un mes así. Cuando volvieron le hicieron las pruebas y al año estaba diagnosticado. Lástima que el pediatra no le dio importancia desde el principio. La familia se ha hecho socia de la Asociación Balear de Celíacos. Ahora mi sobrino está tratado por el médico especialista digestivo, come sin gluten y lo tiene todo normalizado y controlado.

Mis dos hijos, de 9 y 11 años, tienen la genética positiva. No son celíacos, pero la pediatra los controla.

     ¿Cómo empezaste a colaborar como voluntario con la Asociación Celíacs de Menorca?

Tenía muy buena relación con el anterior delegado de la Asociación y, coincidiendo con el lanzamiento de mi podcast 00Gluten, me pidió que colaborara. Hice notas de prensa, ayudé con mesas informativas en eventos y participé más activamente en los encuentros anuales dónde los socios nos reunimos y cocinamos juntos. Después de un tiempo me pidió cambiar nuestros roles: empecé a ser el delegado en Menorca y él a ayudarme a mí. Actualmente hay unas 6 o 7 personas que de una forma u otra colaboran con nosotros.

     ¿Ahora cuáles son tus tareas como delegado?

Llevo el día a día de la Asociación junto con los otros voluntarios: gestión económica, divulgación en las redes sociales y la prensa local, ayudar a los socios y nuevos diagnosticados, buscar restaurantes que quieran acreditarse, venta de la lotería de Navidad, organizar encuentros anuales con los socios, etc.

También impulsamos distintos proyectos. Por ejemplo, creamos una Auca sobre la celiaquía muy chula que publicamos en el Diario de Menorca. El texto es del poeta menorquín Ponç Pons y los dibujos del dibujante Dani Triay. Además, actualmente estamos trabajando para impulsar el proyecto “Ferreries Sense Gluten”, un punto de encuentro sin gluten en Menorca. Ferreries es el pueblo con mayor sensibilidad y conocimiento sobre celiaquía en Menorca y creo que con un esfuerzo razonable se puede hacer un paso adelante importante. Tenemos al Ayuntamiento de nuestro lado y varios establecimientos con muchas ganas de avanzar. Espero que en pocos meses empecemos a ver los frutos.

     ¿Por qué es importante para ti ser voluntario y contribuir?

Si los enfermos celíacos no nos movemos, ¿quién lo hará por nosotros? Después de los médicos, somos quienes mejor conocemos la enfermedad y mejor podemos ayudar a los nuevos diagnosticados. Competimos con la desinformación que hay en las redes sociales, falsos expertos de pacotilla y los mitos infundados que se difunden.

     ¿Recomendarías a las personas celíacas que se hagan miembros de una asociación?

Sí, para apoyar nuestra causa. Cuantos más seamos, mejor. También es importante para que tengan información fiable y a quien recurrir en caso de duda. Es muy barato si tenemos en cuenta que la cuota anual es deducible en el IRPF. Sale por menos de 20€ anuales. Muchos celíacos no están asociados y es una pena.

     ¿Cuál es tu principal reivindicación como celíaco?

Que en la sociedad se nos conozca un poco mejor y no tengamos que ir contando nuestra situación cada vez que comemos con alguien. Cuando nos sentamos en una mesa, nuestra salud también depende de que los otros comensales vayan con cuidado para no contaminar nuestra comida.

     ¿Qué cosas te generan frustración?

Las personas poco sensibles. No pido que cocinen para mí, me basta que tengan cuidado de no contaminar la comida y no divulguen ideas erróneas.

     Has mencionado tu podcast 00Gluten. Háblanos de ello.

En el podcast trato temas relacionados con la enfermedad celíaca en formato de entrevista. He hablado con asociaciones de pacientes, enfermos celíacos, padres/madres de celíacos, un deportista, un cocinero, un maestro artesano, una psicóloga, blogueras, etc. ¡Gracias a ellos he podido hacer ya más de 40 episodios!

Empecé en mayo de 2018 porque quería ayudar a divulgar información sobre la enfermedad. Hacía años que seguía varios podcasts y me apeteció probar. Pensaba que como mucho lo haría durante un año o dos, pero ya voy por en la 4ª edición. Aprendo, me lo paso bien y conozco a gente interesante.

     ¿Qué consejo darías a una persona recién diagnosticada?

Es importante que:

  • busque información fiable, tanto en las asociaciones de pacientes como consultando a personas celíacas de su entorno que estén bien informadas.
  • aprenda a cocinar sin trazas de gluten desde el primer día. Es lo que más cuesta.
  • visite casas de otros celíacos para ver cómo lo hacen.
  • busque un libro de cabecera dónde se respondan el máximo de preguntas y dudas que le surjan.
  • involucre a su familia, amigos cercanos y compañeros de trabajo si desayunan o comen juntos.

 

   ¿Te gustaría añadir algo más?

Recomiendo a las personas celiacas que sean pacientes activos y que, ante cualquier duda, pregunten. También que en los restaurantes no den por hecho que es correcto si pone “sin gluten”. Por ejemplo, en una carta de un restaurante ponía que un plato era “sin gluten” pero tenía salsa de soja. Pregunté y, efectivamente, era salsa de soja con gluten. Evidentemente este establecimiento no estaba certificado.

Además, si varios comensales piden el mismo plato, recomiendo esperar a que todos los platos estén servidos y preguntar al camarero si el tuyo es el que han cocinado sin gluten. Puede que en la cocina los hagan diferente y que el camarero no lo tenga en cuenta. Me ha pasado tres o cuatro veces.

 Gracias por entrevistarme y por tu trabajo de divulgación.

– Gracias a ti Kico!

Kico Borrás me entrevistó en su podcast 00Gluten y aquí os dejo la entrevista por si os apetece escucharla. 

Consejos para evitar el desperdicio de alimentos

Hoy se celebra por primera vez el Día Internacional de Concienciación sobre la Pérdida y el Desperdicio de Alimentos.

Si evitas el desperdicio de alimentos no solo ayudarás al planeta y las personas,  ¡también a tu bolsillo! ¡Toma nota!

Datos como para quedarse atónito:

– Se desperdician 1/3 de los alimentosque se producen en el mundo.

– El 38%del consumo total de energía en el sistema alimentario mundial se utiliza para producir alimentos que se desperdician o pierden.

– Un 45%de las frutas y hortalizas se desperdician. ¿Sabías que se necesitan 13 litros de agua para obtener un tomate? ¡Y 50 litros para producir una naranja! Además, hay que tener en cuenta la tierra, las semillas, el trabajo de los agricultores… Al tirar las frutas y verduras, todos estos recursos empleados han sido en vano.

– En el África Subsahariana muchos pequeños agricultores viven con menos de 2 USD al día. Pues bien, las pérdidas de alimentos allí ascienden a 4.000 millones de USD anuales.

¿Qué puedes hacer? Consejos para evitar el desperdicio de alimentos

 

FASE “POR QUÉ COJ… MI DESPENSA ESTÁ A PUNTO DE REVENTAR? ¿CÓMO HE LLEGADO HASTA AQUÍ?”

– Para empezar, respira hondo, ponte manos a la obra y… revisa TODO lo que tienes en la despensa, nevera y congelador. Pon en la parte delantera lo que debes utilizar antes.

– Si tienes mucha comida acumulada en la despensa y el frigorífico, durante una semana, dos o tres dedícate a ‘gastar’ todos esos alimentos que te caducaran pronto y/o que hace mucho que tienes. Seguramente tienes muchos productos que no sueles utilizar en tu día a día. Utilízalos y toma nota para no comprarlos de nuevo hasta que tengas en mente realmente cocinarlos para una receta concreta.

– Toma nota delos productos que ya tienes para no volverlos a comprarcuando vayas al súper. Así evitarás tener en la despensa 50 latas de atún (por decir algo).

FASE “QUÉ BONITO TODO, ¿Y AHORA CÓMO LO MANTENGO?”

– Revisa la despensa y el congelador todos los meses para gastar los productos que caducarán. La nevera, cada semana.

– Acostúmbrate a poner siempre en la parte delantera los productos que caducan antes.

– Puedes planificar los menús de forma semanal y, en función de ello, hacer una lista de la compra (y ceñirte a ella como si tu vida dependiese de ello!).

– ¡Compra solo lo que necesitas realmente! En tu casa vivís 2/3/6… ¡pero no 15!

– Durante tu día a día, cocina y/o congela alimentos como frutas y verduras que veas que pronto se echaran a perder. Por ejemplo, el otro día corté a trocitos pequeños 6 zanahorias y las congelé para cocinarlas más adelante.

– Reutiliza las sobras.

Más consejos aquí.

¿Se te ocurren más ideas? ¡Escríbelas en los comentarios!

La celiaquía en las redes sociales. ¿A qué boggers seguir?

Esta semana he tenido la oportunidad de participar en la charla online “La celiaquía en las redes sociales”, organizada por la Asociación Celíacs de Catalunya, junto con las bloggers La espía celíaca, Cap plat amb blat, Glutoniana y Celíaca de repente.

Comparto algunos temas tratados, en los que todas hemos coincidido:

  • Si tienes un blog, eres responsable del contenido que publicasy debes hacerlo con responsabilidad, especialmente si tratas temas vinculados con la salud, como es la celiaquía y la sensibilidad al gluten/trigo. Lamentablemente, no todo el mundo lo tiene en cuenta.

 

  • Por ello, los propios usuarios cuando consumen contenido en Internet, antes de creer a pies juntillas lo que les dice un/a blogger o influencer simplemente porque tiene muchos seguidores, es importante que se aseguren que el contenido que publica es veraz y responsable. ¿Cómo lo pueden hacer en el caso de la celiaquía?
    • Consultando antes webs de asociaciones de pacientes como Celíacs de Catalunya, Celíacos de Madrid, la Federación de Asociaciones de Celíacos de España
    • Consultando Webs Médicas Acreditadas (WMA). Todas estas webs tienen contenido verificado por profesionales médicos y se pueden distinguir porque llevan este logo. 
    • Consultando un médico especialista.
    • Consultando un dietista-nutricionista especializado en celiaquía.
    • Verificando que el mensaje que transmiten los bloggers/influencers coincide con el que dan las asociaciones y los profesionales de la salud especializados en celiaquía.

 

  • Hay que tener especialmente cuidado cuando se va restaurantes que se recomiendan en las redes sociales indicando que son seguros. No porque lo indique un blogger/influencer es así. Es importante verificar que los establecimientos estén acreditados por las Asociaciones de celíacos.

 

  • Cuando se consulta el contenido en un blog, es importante tener presente la fecha del artículo. Puede que sea de hace cinco años y la información esté desactualizada.

 

¡Espero que este pequeño resumen os sea de utilidad! La charla entera está disponible gratuitamente para todos los socios de Celíacs de Catalunya. Si vives en Catalunya, te puede interesar conocer que la Asociación ofrece una visita de asesoramiento gratuita a personas recién diagnosticadas.

La alimentación intuitiva

La primera vez que oí a hablar de la alimentación intuitiva (intuitive eating) fue a través de la nutricionista Abbey Sharp en su canal de Youtube. Ella explicó que el concepto de alimentación intuitiva se remonta en 1995, cuando las nutricionistas Evelyn Tribole y Elyse Resch escribieron el libro Intuitive eating (La dieta intuitiva).

Antes de seguir debo aclarar, dado que en este blog trato temas sobre celiaquía y sensibilidad al gluten, que el libro hace referencia a las dietas que se hacen por decisión propia (para perder peso, para mejorar la alimentación…) y no entra en este ámbito la dieta sin gluten, que las personas celíacas deben seguir sí o sí por prescripción médica y por salud.

Lo que me gusta del concepto de la alimentación intuitiva es que dejamos de hacer dieta de una vez por todas y, en vez de eso, escuchamos a nuestro cuerpo. ¿Tenemos hambre emocional? ¿Comemos sin tener hambre solo porque toca? ¿Nos terminamos todo el plato porque así nos lo han enseñado aunque después estemos demasiado llenos? ¿Tenemos hambre pero no comemos porque estamos haciendo dieta? ¿Después de un período de dieta y restricciones, nos damos un atracón? No sé a ti, pero a mí todas estas cosas me han pasado y cuando empiezas a escuchar tu cuerpo te das aún más cuenta de ello.

Si te llama atención el concepto de la alimentación intuitiva, las autoras del libro explican que se basa en estos 10 pilares:

Antes de empezar, las nutricionistas dejan claro que en caso de padecer trastornos alimentarios primero se debe hacer un tratamiento con profesionales hasta que los pacientes estén bien y puedan volver a confiar en su cuerpo, y entonces ya sí que podrán aplicar los principios de la alimentación intuitiva.

1.Rechaza la mentalidad de hacer dieta. Decide que no hacer dieta nunca más en tu vida. Las nutricionistas mencionan numerosos estudios que indican que hacer dieta, en vez de ayudar a perder peso, a largo plazo hace el efecto contrario. Además, en algunos casos potencia los desordenes alimentarios.

  • El hecho de restringir ciertos alimentos durante un período de tiempo hace que, cuando terminemos la dieta o nos la saltemos un día, nos demos un atracón de esos alimentos ‘prohibidos’.
  • Además, surge el efecto ‘qué más da’ (what the hell). Cuando hacemos dieta pero comemos un alimento que nos hemos prohibido, pensamos ‘ahora ya qué más da’ y comemos más, y mucha más cantidad la que habríamos comido si no lo hubiéramos restringido.
  • Hacer dieta produce el efecto de ‘La última cena’. Es decir, el día o días antes de empezar la dieta comemos un montón de alimentos ‘prohibidos’, ya que después no los podremos comer.
  • Todo este proceso es cíclico, al iniciar y terminar dietas.

2. Honra a tu hambre. Escuchemos nuestro cuerpo y comamos cuando nos lo pida. De esa forma, estaremos satisfechos y habrá muchas menos probabilidades de que nos demos un atracón de comida.

3. Reconcíliate con los alimentos. Descartemos la idea de que ciertos alimentos son “buenos” o “malos”. Aceptemos que podemos comer los que queremos. Al principio la idea de comer sin restricciones nos puede dar miedo y podemos pensar que comeremos incontrolablemente, pero no será así, la clave está en escuchar a nuestro cuerpo.

Además, si nos escuchamos, notaremos que ciertos alimentos nos sientan mejor que otros. Por ejemplo, si comemos una pizza con salsa picante entera para cenar quizá después estaremos muy llenos y tendremos sed toda la noche. Esto nos da indicaciones que quizá debemos comer menos cantidad (hasta que estemos satisfechos, no súper llenos), y quizá debemos optar por comer pizza más pronto o bien con otros ingredientes que nos den menos sed.

4. Reta al policía de la alimentación. Di que ‘no’ a los pensamientos de tu mente que te dicen que eres “bueno” por comer cierta cantidad de calorías y “malo” porque te has comido un trozo de tarta.

5. Siente cuándo estás lleno. Escucha tu cuerpo cuando te dice que ya no tienes más hambre. Observa los signos que te muestran que estás confortablemente lleno.

La alimentación intuitiva se basa en que escuchemos nuestro cuerpo, comamos cuando tengamos hambre, comamos alimentos placenteros tanto para el paladar como para satisfacer las necesidades nutricionales de nuestro cuerpo– y dejemos de comer cuando estemos satisfechos.

6. Descubre el factor de satisfacción. Come con placer, en un entorno apetecible y siendo consciente de lo que comes.

7. Lidia con tus emociones sin usar la comida. Aprende cuándo tienes hambre emocional y lidia con tus emociones de otra forma que no sea a través de la comida.

8. Respeta a tu cuerpo. Acepta tu genética y no esperes tener el canon de belleza que establece la sociedad, que muchas veces no es realista ni saludable.

9. Ejercicio. Nota la diferencia. En vez de hacer ejercicio con el objetivo de adelgazar (por ejemplo), cambia de mentalidad y piensa en moverte más y hacer un deporte que te guste. Simplemente disfrútalo sin presiones.

10. Honra tu salud. Nutrición amable. Es importante que, una vez rechazada la mentalidad de dieta, estemos bien informados de las cualidades nutricionales de los alimentos y de los beneficios que aportan a nuestra salud para tomar decisiones savias en este sentido. Si, por ejemplo, nos apetece una tostada con mermelada, podemos preparar la mermelada en casa sin azúcar añadido o bien comprarla, y que esté igual de buena que otra que sí lleva azúcar añadido. No habrá sentimiento de privación, simplemente habremos tomado la decisión nutricionalmente más sabia y mejor para nuestra salud.

Si te ha parecido interesante el concepto de la alimentación intuitiva, puedes leer el libro mencionado y también consultar esta web.